Filofobia


Una de las fobias más curiosas es la filofobia y se caracteriza por el temor que tiene o siente una persona para establecer relaciones interpersonales. Esta fobia se da en la mayoría de los casos en los pacientes por traumas en el pasado, que ha tenido que ver con sus relaciones amorosas o sociales. La filofobia también puede padecerse como una fobia crónica, afectando la calidad de vida de quien lo padece, evitando que establezca relaciones amorosas, familiares o de amistad con otras personas. Esta fobia también puede surgir de creencias religiosas o culturales donde se prohíben relaciones amorosas. Vivir con esta condición puede hacer pasar al paciente por situaciones muy tormentosas al no poder relacionarse de manera eficiente con las demás personas. Existen varios métodos para tratar la filofobia, uno de estos son la terapia cognitiva conductual, terapia de sensibilización o de exposición, hipnoterapia y en última instancia y en casos más graves la medicación, que puede ser utilizada para tratar la ansiedad y la depresión sufrida por los pacientes filofobicos.

¿Qué es filofobia?

La filofobia es el miedo irracional a enamorarse y a establecer cualquier compromiso emocional con otra persona, sin posibilidad de establecer una relación amorosa o intima por miedo a ser herido emocionalmente. Este miedo a establecer relaciones interpersonales no solo aplica para relaciones románticas o de pareja, en casos más graves puede incluir hasta el miedo a sentir amor por familiares y amigos. La filofobia no comprende el nerviosismo normal que siente una persona cuando conoce a alguien que le gusta. El temor puede ser tan agudo que puede activar varios mecanismos de defensa, como los que se activan cuando una persona que se siente en situación peligro.

Sintomas de la filofobia

Si la persona ha pasado por dificultades emocionales en sus primeras relaciones, estas podrían condicionar sus relaciones futuras, hasta hacer padecer filofobia a esta persona. Estos traumas no necesariamente deberían ser tan graves ya que hay personas emocionalmente sensibles que le afectarían de mayor manera. Una persona que padece filofobia puede presentar una serie de síntomas al verse incluido en una relación personal ya sea amorosa o simplemente de amistad, sintiéndose agobiados por la cantidad de emociones. Pueden sentir ansiedad o nerviosismo al estar en una situación que incluya una persona por la que se sientan atraídas emocionalmente. También el paciente o persona que padece esta condición puede sentir inseguridad emocional, falta de auto estima, miedo a sufrir o amorosamente y miedo a ser abandonado por la otra persona. Inclusive pueden presentar algunos síntomas físicos como: sudoración excesiva, latidos rápido e irregulares, dificultad para respirar, mareos, temblores, náuseas, sequedad en la boca, ataques de pánico, malestar estomacal. Lo que pueden señalar estos síntomas físicos es que no les ha ido bien emocionalmente anteriormente y que su cuerpo está respondiendo a dicha situación de esa manera. Muchos de los filofobicos o personas que padecen filofobia, se insisten con lograr relaciones imposibles, y tratan de convencerse a sí mismos de que si pueden amar pero que su amor no puede ser posible, y así no tener que enfrentar su problema. Una de las acciones frecuentes de las personas filofobicas es provocar disputas para que las demás personas terminen la relación que tienen con ellos y así no tener que estar enlazado en esa relación. Por lo que también tienden a retraerse para que la relación no pase a mayor grado. Este trastorno conductual puede ser muy altamente incapacitante para quien lo padece, ya que las personas filofobicas tienden a vivir en soledad.

Filofobia y sus causas

Si bien no se sabe aún con certeza cuales son las causas la filofobia en los pacientes, se tiene una serie de hipótesis que plantean que esta se origina gracias a una agitación emocional relacionada con relaciones pasadas que no fueron del todo bien o tuvieron algún problema. La persona que padece esta condición conductual pudo haber tenido una mala relación en el pasado o una relación con un tropiezo y que acabo mal. Por lo que el filofobico asocia la pasada relación con las nuevas relaciones y quiere evitar de alguna manera que no vuelva a suceder aquello que los hirió en su relación defectuosa. Tratando de escudarse para no volver a ser herido o no pasar por una situación similar, la persona que padece de filofobia se aísla de las relaciones interpersonales, tratando de evitarlas a toda costa.

posibles tratamientos para la filofobia

Afortunadamente esta fobia si tiene cura, y quien la padece debe asistir a una de las terapias disponibles para el tratamiento de esta. Uno de los tratamientos más eficaces es la terapia cognitiva conductual, que ayuda a quien padece de filofobia a reconocer y entender el proceso mental que lo lleva a sentir miedo. También a implementar técnicas para poder detener este proceso mental y suplirlo por uno mejor. Donde el paciente pueda reconocer cuales son los malos pensamientos y lograr detenerlos. Otra de los tratamientos utilizados para tratar la filofobia es la terapia de exposición o de sensibilización. donde el terapeuta construye una escena parecida a la que se encuentra el paciente que sufre la fobia y enfrentarse a la situación para que la persona sea capaz de reducir su ansiedad poco a poco. El terapeuta puede utilizar simulaciones en computadora para plantear las situaciones de interacción y ayudar a la persona a que esta esté preparada para afrontar una situación real que amerite la interacción con otra persona, ya sea amorosa o de amistad. Otra de las terapias que también ha mostrado buenos resultados es la hipnoterapia. Ayudando a erradicar las asociaciones negativas que puedan conllevar a ataques de pánico. Aunque puede ser problemático intentar a que el paciente filofobico seda el control al terapeuta para que este sea tratado mediante hipnosis. En última instancia tenemos los fármacos antidepresivos, como los inhibidores de la serotonina e inhibidores de la monoaminooxidasa, estos pueden ser de ayuda para reducir los síntomas emocionales y físicos severos, como la angustia y los ataques de ansiedad.

¿Quién soy?

Soy Ángela Martínez, tengo 32 años y vivo en Madrid. Hace varios años terminé el Grado en Psicología. Al terminar el grado, me interesé mucho en el estudio de fobias, especialmente la fobia a los agujeros conocida como tripofobia. Actualmente ofrezco tratamientos psicólogos para la cura de todo tipo de fobias (tripofobia, aracnofobia, etc). El 99% de mis clientes han logrado superar sus fobias con los tratamientos de los que dispongo actualmente.

¿Sabías que...?

El 75% de la población sufre algún tipo de fobia. Normalmente en las mujeres suele ser más frecuente la existencia de fobias que en los hombres.